miércoles, 31 de agosto de 2011

El comienzo de breves relatos

De aquí en adelante, cuando mis quehaceres me lo permitan, seguiré escribiendo relatos del mismo personaje. ¡ Espero que os guste !

"... Sabían que el no les mandaría ninguna misión fácil. Aquella, la verdad es que parecía muy tranquila. Debían de llevar un documento oficial al Coronel; todos sabían lo que significaba aquella misiva: más apoyo al ya debilitado frente irregular. Su Brigada fue conciso:

- ¡ Quiero que llegue como sea ! Confío en vosotros.

Caminaban en silencio por los bosques del Camino Real. Habían salido desde Vergara y debían de llegar a Salinas de Léniz. Eran del batallón de Fernando VII, o al menos eso les dijeron y debían de defender sus tierras con un nombre que no sabían ni cual era. El valle de Léniz estaba integramente tomada por los franceses: Salinas era un bastión para controlar el paso, en Mondragón estaban puestos incluso cañones y ya por Vergara residían en sus innumerables parques, un montón de soldados. Es por eso que Juan Cruz y los suyos, habían salido por el monte, al amanecer, desde el campamento que tenían en el monte San Miguel.

Eran 20 los hombres que bajo del experimentado Juan Cruz iban a marchar forzadas. La niebla baja se presentaba agradable y daba la sensación de ir más protegidos de lo que estaban. Incluso había algunas setas comestibles al lado de aquel robledal. Se pararon. Debían comer algo, distraerse y zafarse de aquel estado máximo de alerta. Nadie hablaba, mientras unos comían, otros bebían, algunos se dedicadon a la recolección y todos se asearon. Estaban muy cerca de Mondragón, por lo que Juan Cruz dió instrucciones:

- Señores, hasta ahora ha sido un paseo. Antonio y Miguel, partiréis hacia la villa y haréis el informe. Cambiaros de ropa. El resto, iremos con sumo cuidado, dando un rodeo por este robledal. ¡ No hay tiempo que perder !

Ninguno de los 18 soldados estaba seguro. Anteayer hubo tres asesinatos, en las cuales perecieron tropas francesas y todo estaba agitado, pero a la vez en demasiado sosiego. No habían visto carros, ni gente e incluso los pájaros no cantaban. Los rayos de sol apenas entraban por aquel bosque cerrado. El jefe hacia el sobre esfuerzo de mantener un sosiego ejemplar, pero tenía bien asido el mosquetón. De golpe todos se tiraron a tierra. ¿ Qué había sido aquel alarido ? El nerviosismo se apoderó del joven Daniel y salió corriendo. El grupo atónito por el lamentable error, miraba. De pronto un estruendo inconfundible y cayó. ¿ Qué debían hacer ?

Todos intentaban encender las mechas, pero la travesía entre la neblina mojada lo impedía. Los malditos franceses avanzaban. ¡ No ! Eran unos 50 y venían hacia ellos. Tenían fusiles imperiales, lo más avanzado de la época, con un número de aciertos notables, capaces de hacer una carnicería. Juan Cruz y los muchachos lanzaros media docena de arcaicas granadas y se apostaron tras un tronco seco. Con aquel movimiento consiguieron algo de tiempo, por lo que el jefe dió órdenes directas:

- Avanzaré solo. Disparad cuando estén a 20 pasos, aparecer, disparar y marchar a todo correr por el río. Sabéis que no podrán seguiros. Si saliera mal, id hacia Oñate por el monte, os retrasaría mucho, pero estaríais a salvo.

Juan Cruz voló sobre la hierba, las primeras hojas secas y esquivando algún que otro tiro. Mientras tanto, los 16 soldados hicieron caso y al final la mayoría disparó. Causaron muchas bajas, pero no miraron; para entonces corrían en dirección al río. Se detuvieron bien lejos, no parecía que volverían a aparecer por detrás... cuando unos caballos aparecieron de arriba. Venían rápidos, sus vestimentas no se distinguían. ¿ Serían sus compañeros de Arlaban ? De repente vieron un hecho insólito: dispararon por encima del caballo. Ahora sí que corrían despavoridos, incluso dejarón allí sus armas. Ninguno cogió rumbo fijo, por lo que el destacamento de dragones franceses, hizo allí una carnicería. Uno a uno, sin prisa pero con la seguridad que ninguno escapó. Se sentían orgullosos. El nuevo cuerpo de Bonaparte era efectivo... "

sábado, 20 de noviembre de 2010

La Cruzada

" Aquel día marcó el fin del camino y un nuevo comienzo "

Estos han sido días infernales. Peor. El mismo demonio parecía mandarnos trabajo, problemas, enfermedades y complicaciones. Sí, quizás nos merecíamos todo eso; pero ya no va a ser así.

Hoy hemos decidido de nuevo. La gente no estaba muy satisfecha con el nuevo vasallaje propuesto por el Temple. Había momentos donde la gente incluso no defendía "sus" tierras, ya que si les pertenece a ellos, que los defiendan si quieren. Los lanceros ardían de furia, los arqueros sacaban punta a sus flechas y los caballeros miraban apesadumbrados por la situación. Los muchachos sabían que aquello era puro trámite, es más, que incluso si entraran aquellas personas regentes en nuestras tierras, quizás fueran las tierras que pisaran. La lealtad nunca existió.

Fue unánime y rápido. Casi perfecto. Levantamos todo, cogimos nuestros víveres y nos marchamos. Felices, emprendimos el largo viaje hacia el desierto. Ya no habría más maldad de nuestro Dios. La penitencia terminó y nos brindó una solución. Con el grito de ¡ San Juan Vence ! y ¡ Deus Vult ! partimos. Era de noche aún y todos nosotros nos unimos a unas caravanas con destino a Tiro, para saber si podríamos hacer algo productivo.

Cuando íbamos a mitad del camino, un montón de antorchas iluminaron la cima. ¡ Sarracenos ! fue el primer grito. Pero pronto se supo que no. Traían con ellos un gran crucifijo de madera. Todos habían enardecido mirando aquella bella cruz, perfectamente tallada. Venía gente de occidente, incluso un montón de francos con gruesos caballos. Les saludamos y aconsejé a los caballeros:

" Cambiad los caballos hermanos, esos parecen corceles muy gruesos. "

El más alto de todos se sonrió y me intentó atacar:

"¿ Qué sabrá un pobre luchador de San Juan ? La temple os puede y los Europeos podemos con la temple. "

Me di Media vuelta y fui a donde mis hombres. Expuse nuestra posición y ellos aceptaron seguir a la cruz: aún con mala gente, estaríamos bien pertrechados y la próxima ciudad seguramente fuera para nosotros. ¡ Hurra ! Dijeron mis hombres. Miré al horizonte. No estaba seguro de haber hechi ki correcto. Perfectísimo. Una vez más en dudas. Un puñado de nosotros con una incontable saga de ladrones, saqueadores, violadores, rudianes, etc. luchando en nombre de Dios. ¡ Oh Señor ! Sólo tú podías haber hecho esto, y los dos sabemos el desenlace a largo plazo. Me diste la luz suficiente para poder interpretar lo oscuro. ¡ Deus Vult !

lunes, 15 de noviembre de 2010

Después del desierto ...

"... Al séptimo día Dios descansó ... "

¡Oh Dios! Ya era hora. Al final os puedo contar algo tranquilamente. La batalla no ha sido dura, pero la estrategia para prepararla nos llevó infinidad de tiempo. Tantas noches replegándonos para al fin poder plantar cara y hacer de este trozo de tierra, la más gloriosa y bella.

Hemos sido casi destituídos. No volvemos a Tiro. Las huestes sufrían de tristeza, echaban de menos a todo aquello que les unían. Pero entonces tuve que hablarles francamente:

" Señores. Hijos y sirvientes de Dios, luchadores feroces y leales compañeros. Olvidemos aquellas Tierras, nunca serán para nosotros. Los templarios nos detestan, los mandamases de San Juan nos dejan más olvidados que un niño a la vieja pelota. Uníos a mi causa. Siempre fiel a la vieja guardia. Sin ningún día de tachón en la vida. Jamás libre de pecado, pero siempre justo y clarividente. Dejarme de oír y escuchadme como nunca lo hicisteis, con toda la atención. Mi ejército no tiene bandera a día de hoy, debemos luchar por nosotros, nadie nos dará de comer ni tan siquiera podremos descansar. Eso sí, hasta el fin, tal y como lo juramos, llevaremos el nombre de San Juan."

El más joven de todos se arrodilló y comenzó a llorar. No podía dejar esa ciudad que tan bien le fue.. nadie le podía consolar: sin hermanos, ni padres ni su amor.

Retomé la palabra:
" A veces, soy un incomprendido, pero hoy muchachos, haré historia. Ven a mi joven. Lloras por ellos. No me mires así, llorar es humano y mírame: mis ojos también están vidriosos. Es la hora. Nuestros corazones han sufrido mucho. O Tiro cambia y con él nuestra vieja Orden, o deberemos luchar por nosotros. 3 cosas os pediré: primera. Os podéis marchar, pero no lo haréis, porque seríais picadillo para Saladino. Segundo. Nos sobra el valor. Somos hijos de la adversidad. Tercero. Aguantaremos por los desiertos, somos astutos, fuertes y lo más importante: insuperables. Por Dios, por el viejo San Juan y por nosotros. "

Los gritos de júbilo hicieron mella. El ejército musulman desplegado tembló cual hoja en otoño. Pararon el avance. Nosotros cogimos nuestras armas. Sabía que nos ganaban por mucho, pero no podía decir a mis hombres nada. Al fin, todos nos reuniríamos con Dios.

Ellos lanzaron todo su potencial. Aquello era como si fuera un cólera. Embistieron contra nosotros y los lanceros hicieron gran daño en su caballería. Yo cabalgaba de lado a lado dando ánimos y haciendo que fueran creyéndose la victoria. Mientras a lo lejos un pendón hondeaba. No supe distinguir, pero luchabamos más férreamente. Saladino salió cabalgando hacia el sur. Nosotros entonces arrollamos con fuerza a su numeroso ejército. En mal augurio, su élite cargó contra mi. Pude con uno, dos, tres... me tiraron del caballo y cuando el cuarto me iba a asestar un certero golpe, un soberbio caballo blanco apareció y le cortó el cuello a aquel buen guerrero.

Mis hombres, cansados, abatidos y magullados suspiraron cuando me vieron caminar de nuevo, erguido y firme. Le miré a aquellos soldados. Era mi peor pesadilla: la Temple nos había dado la victoria cuando lo teníamos todo ganado. Su jefe, que nunca se quitó el casco y su voz parecía afeminada, incluso algo menuda para un caballero, fue claro:

" Si os unís, no seréis jamás como yo, pero, visto lo visto no rechazaréis si os ofrezco el puesto de escudero ".

Claro. En la tercera fila siempre. Jé. Pues sí. Eso nos ofrecían aquellos, más tierras, más algún regalo cuando se les ocurriera. Tras meditarlo y hablarlo con mis hombres, mi contestación fue recia:

" Aceptamos. Pero eso me demuestra que me necesitáis, poco, pero me queréis que esté cerca".

Aquel hombré no se mordió la lengua:

"Hablaremos tú y yo. Es más, "soldaditos" altos, gruesos y salvajes, me sobran..."

Esas palabras me pusieron en mi sitio. Quería que fuera así, ahora pertenecía a la majestuosa orden y estarían cerca. ¿ Tercera fila ? Me da igual, como si les tengo que llevar agua. A su lado se puede luchar con mejores enemigos. Pero a mis muchachos la ilusión les devolví: ya nada nos podrá ganar. Deus vult... Dios, alúmbranos y si puede ser, no me dejes tan al borde...

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Un único camino ...

... " Hoy es un gran día para vivir, o para morir " ...

Después de estar en Tiro, he tenido que hacer muchas operaciones. Difícil ha sido, seguirá siendo y al final un futuro incierto me tocará. Ayer cuando estaba observando desde las murallas, vi un montón de luces, rápidos y veloces. Llamé a los guardias y pronto estuvimos dispuestos para hacer frente a aquellos jinetes tan rápidos. Era el encargado de la defensa de la ciudad, algo muy inusual para un apátrida.

No ocurrió nada. Los arqueros hicieron trizas a todas sus líneas y huyeron. Creo que eran simples esclavos para hacernos un aviso de lo que viene. Saladino y sus muchachos andan merodeando las cercanías y los mercaderes me han dado a entender que moverán ficha.

Yo me marcho de esa ciudad. Tan simple como eso, tan conciso como que quiero ir al Krak de los Caballeros. Con el Temple... pero se que ellos me rechazarán... y Saladino está allí. No dispongo suficientes hombres para poder terminar con él. La Temple tiene más que de sobra, sólo me haría falta unos cuantos caballeros, unos lanceros bien pertrechados y algo de ganas. Sí, se lo que me dirán: " Nos rechazastéis. No os queremos ni en pintura.". Bien, hasta ahí todo tengo perdido, algo peor no podría suceder.

Si consigo apoyo durante tiempo limitado, serviré fielmente a la causa de la Temple. Sí, no será el final de Saladino inmediato pero si que ocurrirá. Un gran guerrero os habla. Nada más que ofrecer. Sólo un acto de FE. Unas manos duras, una cabeza fría, un corazón de hierro y el deseo de un futuro diferente. Es el momento. O ahora, o sólo seré un lobo en busca de otra manada.

Deus Vult ...

jueves, 4 de noviembre de 2010

Bienvenidos a Tiro...

"... ¿ Qué queréis escuchas compañeros ? Esto es Tierra Santa. No siempre se gana. Y menos si Saladino está cerca ..."

Malditas tierras del desierto. Aquí en Tiro poco podemos contar. La gente mira pero no ve. No se fija ni tan siquiera. ¿ Por qué tan ciegos ? Una única respuesta lo es todo: estamos hartos de estar con vosotros, queremos ir con gente nueva. Grave error. La vieja guardia hemos sido siempre leales a la causa, en ni una batalla hemos dado el brazo a torcer. Seguimos en pie desde el primer momento, mejor dicho, desde que se nos ordenó cuidar de los enfermos, de los peregrinos y mantener los caminos a raya. Poco... muy poco recibimos a cambio...

¿ Qué decir sobre mi tribunal con los Templarios ? mejor nada... entiendo su enfado o que se fueran. Tienen más que todo el derecho a hacer lo que han hecho. Mal decidido por mi. Demasiado rápido... cuando me puede algo, lo quito por delante. Esta vez quizá sea mi cruz más grande... y aún me encantaría poder acceder a ellos, pedir otra vez que me dejaran más tiempo... incluso cuando los míos me dicen que los aborrezca; pero yo nunca los rechazaré ni diré ninguna mala palabra de ellos. Jamás. Se merecen todo mi respeto, me entendieron y me dieron la oportunidad... como poder pedir a Dios que vuelvan... cosas más difíciles he hecho... Padre... DEUS VULT...

Las arenas del desierto son tan amargas que algunas veces llegan a ser incluso deseosas. Hoy no. Estoy condenado a luchar en el mismo bando, en cualquier lugar, errante por cualquier camino. Quién quiera, que venga conmigo. Quién me quiera dar cobijo, tendrá mi admiración, mi cariño, mi amistad y mi amor ...

sábado, 30 de octubre de 2010

Dos caminos, sólo dos...

"... Habíamos llegado a las lejanas tierras, aquellos en donde debieramos esforzarnos al máximo tras el mal lance de Zara. Menudo festín tuvo que ser aquello... pero debíamos olvidar aquello y empezar a trabajar para defender el suelo santo. Volvía a llegar de nuevo a aquellas tierras, volvía a reconocer los sitios donde estuve incluso los conocidos me reconocieron. Muchos hubieron ido u otros cambiado de sitio. ¡ Perfecto ! Todo va como antes, o mejor, por ahora incluso excelente.

Al principio todos los nuevos nos temían, los reclutas nos miraban extrañados, incluso algunos osados ponían en tela de juicio la veteranía. Mal hecho, pero es lo que nos deparó. Yo me junté con mi compañero de cabaña, un buen chaval con quién me llevo excepcionalmente bien. Es de otro corte, quizás sus raíces agrícolas le hacen ser más basto y rudo, también de pensamiento más cerrado. Es verdad que yo siempre he tenido la influencia de otros sitios, por lo que no odio tanto a esta gente que vive aquí. Los viajes y algún percance me enseñaron a vivir como se debe hacer.

Pero no hay nada para siempre. algún día hube oído: " nada está quieto, nadie se libra del fuego eterno". Al parecer esa frase fue de algún erudito anterior, de esos hombres que en vez de pensar en cosas terrenales siempre estuvieron pensando en estrellas o como poder llegar a conocer el cielo... A mi en cambio me preocuparon y me siguen agobiando otros asuntos más mundanos, por no decir casi de primera necesidad.

Perteneciente y fielmente trabajando para la Orden de San Juan, la Orden del Temple me pretende. Nadie me dijo directamente, yo tampoco decía gran cosa; los evadía, mis sentimientos decían una cosa y hablaba de otras, tampoco les incitaba seriamente. Pero llegó a mis oidos una nueva ... Esta vez si que no se echarían atrás. Pretenden escogerme. Llevarme a sus filas. Una decisión arriesgada, casi inmunda; ya que nuestras ordenes nunca se llevaron bien.

Los míos son humildes, leales, fieles y los que me ayudaron siempre. Pero no son santos: no dan apenas botín, la comida es escasa, los enfados constantes y muchos días con poco cariño.

Por el otro lado está la muy deseada Temple: siempre elegante, con gran poder adquisitivo, armas relucientes, gran potencial y unos castillos expléndidos. Los admiro... Por contra no los conozco muy bien, son orgullosos, poco leales y fieles; además esa información no es muy sólida.

Yo no soy ningún Gran Maestre, solo un caballero que mima a su caballo, cuida de sus armas tanto como puede y ejerce sus necesidades con gran ilusión y entusiasmo. No se a qué se debe todo esto. Quizás como cuentan las novelas, será "amor a primera vista". Por ahora, no tengo nada claro, tras la larga marcha del pasado año, duro y engorroso... Nada está descartado.

Mi vida ahora no está como debería. Me han marcado muchísimo, no tengo el alma joven y alocado como "debería". Me he batido contra grandes contrincantes, he visto de cerca el abismo de la muerte, perdí la fe y he vuelto a conseguirlo, la gente cuenta oscuras mentiras sobre mi...
Ahora tengo una coraza de láminas, un fuerte y frío corazón, un rápido caballo pero un pasado extraño. No por eso olvidé amar, querer, desear o sentir cosas humanas. Por mucho que la gente mitifique, tambien yo sufro... Es humano, porque.. aunque nadie me conmueva el corazón con una mirada, o me haga soñar ... seguimos fírmemente sin mirar atrás. Debo elegir entre los dos caminos, nunca tuve tanta dura como este día. Padre, si estás cerca, ayúdame una vez más a vuestro desastroso hijo... Deus Vult ..."

miércoles, 15 de septiembre de 2010

...Futuro...

¿ Qué pasará en el futuro ? Nadie lo sabe, sólo el mismísimo. Todo se convierte en gris. De golpe sin previo aviso. Muy mal. ¿ Y ? Algún día saldremos, muy pronto, pero antes... nos queda mucho. Demasiado. O no... con pies de plomo.

Todo lo hecho, se tiene en la memoria. ¿ Y qué ocurre cuando no lo recuerdas ? Inseguridad, miedo, dolor, etc... No se sabe ni lo que se ha hecho. Es lo peor que puede pasar. Sí. Menos mal que en cierto sitio que estuve me enseñaron a luchar, lo hecho, hecho está y no hay más.

Hay que seguir adelante. Todo invierno pasa y primavera viene. Si hay vida y libertad, todo puede ser. Hoy es el día que la desolación tiene fin. Empecé a construir y de nuevo fue dinamitado. ¿ Cómo puede ser ? ¿ Por qué ? Ánimo señores. Solo queda rezar a Dios, el altísimo creador y se acuerde de su humilde siervo. Ahora sí, seguimos por el camino recto. Ya no habrá más de esas.

Todo debo a ella. Sí, ella es la vida, es mi amor, es todo... sin ella, no estaría en ningún sitio. Dios me lo otorgó y yo la cuido lo mejor posible. Otra vez debemos sacar la espada. Sí. Nunca he sido un hombre que apoye las armas; pero tiene su doble sentido: garra, ganas y bondad. Humilde, pero firme; equilibrado, deseoso pero controlado. Demasiado racional ... eso era antes. Ahora está naciendo otro. Fue creado hace meses, aún quedan muchas cosas por solucionar. Nada es peor que un mal sueño. Mi silencio fue quién me condenó. Ahora se actuar. Sólo una oportunidad. Quizás dos. Mi corazón es pío, no mato ni tan siquiera moscas. Sí, aún con mi envergadura, el corazón manda y el cerebro sólo aconseja. Pronto todo terminará, y los flores nos ayudarán, nos darán toda clase de aromas. Oh Dios ! Libertad, amor y amistad. No necesito nada más. Sólo ella, la libertad y los más allegados. Confiad. Esto no ha sido más que un tropiezo que aprenderemos... y jamás nos ocurrirá... Eres expléndida.. por no decir.. mi futura esposa.