sábado, 30 de octubre de 2010

Dos caminos, sólo dos...

"... Habíamos llegado a las lejanas tierras, aquellos en donde debieramos esforzarnos al máximo tras el mal lance de Zara. Menudo festín tuvo que ser aquello... pero debíamos olvidar aquello y empezar a trabajar para defender el suelo santo. Volvía a llegar de nuevo a aquellas tierras, volvía a reconocer los sitios donde estuve incluso los conocidos me reconocieron. Muchos hubieron ido u otros cambiado de sitio. ¡ Perfecto ! Todo va como antes, o mejor, por ahora incluso excelente.

Al principio todos los nuevos nos temían, los reclutas nos miraban extrañados, incluso algunos osados ponían en tela de juicio la veteranía. Mal hecho, pero es lo que nos deparó. Yo me junté con mi compañero de cabaña, un buen chaval con quién me llevo excepcionalmente bien. Es de otro corte, quizás sus raíces agrícolas le hacen ser más basto y rudo, también de pensamiento más cerrado. Es verdad que yo siempre he tenido la influencia de otros sitios, por lo que no odio tanto a esta gente que vive aquí. Los viajes y algún percance me enseñaron a vivir como se debe hacer.

Pero no hay nada para siempre. algún día hube oído: " nada está quieto, nadie se libra del fuego eterno". Al parecer esa frase fue de algún erudito anterior, de esos hombres que en vez de pensar en cosas terrenales siempre estuvieron pensando en estrellas o como poder llegar a conocer el cielo... A mi en cambio me preocuparon y me siguen agobiando otros asuntos más mundanos, por no decir casi de primera necesidad.

Perteneciente y fielmente trabajando para la Orden de San Juan, la Orden del Temple me pretende. Nadie me dijo directamente, yo tampoco decía gran cosa; los evadía, mis sentimientos decían una cosa y hablaba de otras, tampoco les incitaba seriamente. Pero llegó a mis oidos una nueva ... Esta vez si que no se echarían atrás. Pretenden escogerme. Llevarme a sus filas. Una decisión arriesgada, casi inmunda; ya que nuestras ordenes nunca se llevaron bien.

Los míos son humildes, leales, fieles y los que me ayudaron siempre. Pero no son santos: no dan apenas botín, la comida es escasa, los enfados constantes y muchos días con poco cariño.

Por el otro lado está la muy deseada Temple: siempre elegante, con gran poder adquisitivo, armas relucientes, gran potencial y unos castillos expléndidos. Los admiro... Por contra no los conozco muy bien, son orgullosos, poco leales y fieles; además esa información no es muy sólida.

Yo no soy ningún Gran Maestre, solo un caballero que mima a su caballo, cuida de sus armas tanto como puede y ejerce sus necesidades con gran ilusión y entusiasmo. No se a qué se debe todo esto. Quizás como cuentan las novelas, será "amor a primera vista". Por ahora, no tengo nada claro, tras la larga marcha del pasado año, duro y engorroso... Nada está descartado.

Mi vida ahora no está como debería. Me han marcado muchísimo, no tengo el alma joven y alocado como "debería". Me he batido contra grandes contrincantes, he visto de cerca el abismo de la muerte, perdí la fe y he vuelto a conseguirlo, la gente cuenta oscuras mentiras sobre mi...
Ahora tengo una coraza de láminas, un fuerte y frío corazón, un rápido caballo pero un pasado extraño. No por eso olvidé amar, querer, desear o sentir cosas humanas. Por mucho que la gente mitifique, tambien yo sufro... Es humano, porque.. aunque nadie me conmueva el corazón con una mirada, o me haga soñar ... seguimos fírmemente sin mirar atrás. Debo elegir entre los dos caminos, nunca tuve tanta dura como este día. Padre, si estás cerca, ayúdame una vez más a vuestro desastroso hijo... Deus Vult ..."

No hay comentarios:

Publicar un comentario